13 febrero 2026

Karma no es fatalismo.

Ya hemos abordado la cuestión de karma a través de varias entradas en este blog (La Ley del KarmaAlgunas preguntas sobre el KarmaAforismos sobre el Karma y Karma: la Ley de Retribución infalible); como resumen podemos decir que se trata de la Ley Última del universo, la fuente y el origen de todas las demás leyes que existen en la Naturaleza. Karma es la ley infalible que ajusta el efecto a la causa en los planos físicos, mentales y espirituales del ser. Es la armonía absoluta, por lo tanto, karma (palabra que significa “acción”) no es lo que recompensa o castiga, sino que somos nosotros los que nos recompensamos o castigamos.

En la Filosofía Esotérica se les da mucha importancia a las ideas de karma y reencarnación. La filosofía del karma puede explicarnos el problema misterioso del Bien y del Mal, y reconciliar al ser humano con la aparente injusticia terrible de la vida. Decía H.P.B. que “cuando el que desconoce la noble doctrina mira en torno suyo y observa las desigualdades del nacimiento y de la fortuna, de la inteligencia y de las facultades; cuando vemos que se rinden honores a gente necia y disipada, sobre quien la fortuna ha acumulado sus favores por mero privilegio del nacimiento, y su prójimo, con gran inteligencia y nobles virtudes, mucho más meritorio por todos conceptos, perece de necesidad y por falta de simpatía; cuando se ve todo esto y hay que retirarse ante la impotencia para socorrer el infortunio inmerecido, vibrando los oídos y angustiado el corazón con los gritos de dolor en torno de uno, sólo el bendito conocimiento de Karma impide maldecir de la vida y de los hombres …".

Ahora bien, lo anterior nos puede llevar a pensar que como en cada nueva encarnación el Ego o Individualidad (véase La constitución septenaria del ser humano) sufre u obtiene recompensa por los actos, pensamientos y palabras de previas existencias, que únicamente tenemos que aceptarlo como destino inmutable es un error. Encontramos entre los textos de la Teosofía original información importante al respecto que a continuación se expone:

Del artículo titulado “Aforismos sobre el Karma”, de W. Q. Judge (publicado originalmente en "The Path", Vol. II, de marzo de 1893, págs. 366–369 y que se puede consultar AQUÍ en español), queremos destacar los siguientes extractos:

“(12) Las causas Kármicas ya puestas en movimiento deben ser dejadas a su propio impulso hasta ser agotadas, pero esto no le da lugar al hombre a negarse a ayudar a sus semejantes o a todo ser sensible.

(13) Los efectos pueden ser contrarrestados o mitigados por los pensamientos y actos de uno mismo o de otros, y entonces los efectos resultantes representan la combinación e interacción del número total de las causas implicadas en producir estos efectos.

(27) Las medidas adoptadas por un Ego para reprimir una tendencia, eliminar defectos y contrarrestar por medio de la creación de causas diferentes, alterarán la influencia de la tendencia Kármica y reducirán su influencia de acuerdo con la fortaleza o debilidad de los esfuerzos empleados al implementar las medidas adoptadas.

(28) Ningún ser humano a excepción de un sabio o verdadero vidente, puede juzgar el Karma de otro. Por lo tanto, mientras que cada uno recibe lo que le corresponde, las apariencias pueden ser engañosas, y nacer en la pobreza o con alguna dura prueba puede no ser necesariamente el castigo por mal Karma, dado que los Egos encarnan continuamente en ambientes pobres en los que experimentan dificultades y pruebas las cuales son para disciplinar al Ego dándole como resultado fortaleza, templanza y compasión”.

También encontramos que se trató este tema en las conversaciones que tuvieron lugar en el seno de la Logia Blavatsky, siendo muy clarificadoras las explicaciones dadas por la Maestra:

“Señor Old: Pregunta 4. ¿Hasta qué punto la creencia general del Karma contribuye a aceptar el fatalismo?

Madame Blavatsky: Si eres ignorante ves el fatalismo.

Señora Besant: Sin embargo, la manera en que procede a los de afuera a veces es fatalismo, supongamos que crees en estos males, ¿por qué deberías oponerte a ellos?

Madame Blavatsky: Esto es lo que hacen los orientales; nosotros no, pero los orientales sí.

 Señor B. Keightley: ¿Es justo hacerlo?

Madame Blavatsky: No siempre. Cuando se hace como lo efectúa el musulmán, es malo, siendo fatalismo craso.

Señor B. Keightley: Consideremos los habitantes de Burma, prácticamente permanecieron pasivamente en el estado de las cosas hasta que entraron bajo la influencia de Olcott y de usted.

 Madame Blavatsky: Aceptaban las cosas como estaban no a causa del Karma sino de […]

Señor Keightley: Bueno, eso es Karma bajo otra forma. Es una cuestión importante saber cual es el justo espíritu a desarrollar, a cultivar en uno mismo en lo referente a la acción de Karma.

Madame Blavatsky: Cumplir con tu deber en este plano, sin oponerse al Karma, así como diría un cristiano: no patalees ante la Providencia, hasta cierto punto. Sin embargo cuando ves algún mal {es} tu deber tratar de evitarlo no sólo para ti mismo (que sería muy poco) sino para todos los demás.

Señora Besant: E intentar ayudar a los otros para que salgan de ahí.

Madame Blavatsky: Sí, más que ayudar a ti mismo, ayuda a los demás.

Señor Burrows: ¿No es la verdadera solución que debería separar “el mal” de la humanidad?

Señor B. Keightley: Este es el asunto: antes de los últimos 25 años, generalmente hablando, la población de la India se dejó someter al gobierno y al dominio europeo, pero ahora está tratando de despertar de esta apatía, reorganizándose y dando comienzo a una nueva corriente de actividad en la cual la Sociedad Teosófica ha contribuido mucho. Están reaccionando e intentan hacer lo mejor para reaccionar contra la condición en la que su historia pasada en el Karma los condujo. ¿Es esto justo o no?

Madame Blavatsky: Sí, lo es, porque una vida de inacción es peor que una vida de acción.

Señor B. Keightley: Si un ser humano siente el impulso dentro de sí, es una parte de la ley que está operando a través de él.

Señor Old: Es como la definición de Bailey, el libre albedrío en el ser humano es “la necesidad en acción”.

Madame Blavatsky: Individualmente existe el libre albedrío, pero si lo consideras desde el punto de vista colectivo, no existe; ya que opera sólo con las personalidades. Si hablas de una nación o piensas en una nación, ¿qué clase de libre albedrío tiene? Es sólo una hoja seca que el viento hace volar por aquí y por allá. No tenemos el derecho de sentarnos y no hacer nada. Estamos obligados a ser colaboradores con la Naturaleza. De lo contrario, como se dice en el Apocalipsis: “La Naturaleza te vomitará de la boca.” 186 186 [Apocalipsis 3:16: ―como eres tibio […] te vomitaré de mi boca.]

Señor B. Keightley: La ley del progreso es igualmente parte de la ley de Karma. Lo que el Karma enseña no es el estar sentado, aceptando las cosas como son, aunque no deberías rechazarlas, sin embargo, deberías hacer todo lo más bien posible, sin el sentimiento de amargo resentimiento.

Señor Burrows: Si tratamos de alterarlas ahora, será mejor en el futuro. No es egoísmo.

Señor B. Keightley: También eso produce el mal.

Señora Besant: Así, en verdad, te esfuerzas por combatir el mal.

Señor B. Keightley: Sí, sin resentimiento.

Señor Burrows: Este es un punto muy importante porque la tendencia, ahora, es la de enfadarse y amargarse.

Señor Sneyd: ¿Qué dices del libre albedrío? ¿Cómo se puede probar que existe, cuando todo es el resultado de causa y efecto? (No digo que sea exactamente así). Bueno, puedo captar una cosa: supongo que el individuo es la causa.

Señor B. Keightley: Sí, la causa primaria. Las condiciones en las cuales opera, el Karma, por decirlo así, que está resolviéndose. Como un individuo él es una causa.

Señor Burrows: ¿Sería correcto decir que podemos crear, realmente, causas nuevas?

Madame Blavatsky: Seguramente. Cada uno de ustedes crea causas nuevas durante todo el día. Aquí entra en juego el libre albedrío, porque, si no existiera, no crearíamos causas y estaríamos simplemente sujetos al látigo de esta ley.

Señor B. Keightley: Bajo los golpes de la ley.

Señor Gardner: Los resultados del Karma pasado. Si las acciones ocurren por accidente, son el resultado del Karma pasado.

Madame Blavatsky: Los accidentes son las comas y los punto y coma. Esto es todo lo que son.

Señor B. Keightley: Sí, los accidentes son la puntuación de la vida.

Señor Old: Las cosas de las cuales elaboramos las teorías.

Madame Blavatsky: Los accidentes no son cosas preordenadas, por favor.

Señor Old: Así nos extendemos al tema de la muerte.

Madame Blavatsky: Por eso decimos que somos nuestros verdugos, compensadores y salvadores”.