Ya hemos abordado la cuestión de karma a través de varias entradas en este blog (La Ley del Karma, Algunas preguntas sobre el Karma, Aforismos sobre el Karma y Karma: la Ley de Retribución infalible); como resumen podemos decir que se trata de la Ley Última del universo, la fuente y el origen de todas las demás leyes que existen en la Naturaleza. Karma es la ley infalible que ajusta el efecto a la causa en los planos físicos, mentales y espirituales del ser. Es la armonía absoluta, por lo tanto, karma (palabra que significa “acción”) no es lo que recompensa o castiga, sino que somos nosotros los que nos recompensamos o castigamos.
En la Filosofía Esotérica se les da mucha importancia a las
ideas de karma y reencarnación. La filosofía del karma puede explicarnos el
problema misterioso del Bien y del Mal, y reconciliar al ser humano con la
aparente injusticia terrible de la vida. Decía H.P.B. que “cuando el que
desconoce la noble doctrina mira en torno suyo y observa las desigualdades del
nacimiento y de la fortuna, de la inteligencia y de las facultades; cuando
vemos que se rinden honores a gente necia y disipada, sobre quien la fortuna ha
acumulado sus favores por mero privilegio del nacimiento, y su prójimo, con
gran inteligencia y nobles virtudes, mucho más meritorio por todos conceptos,
perece de necesidad y por falta de simpatía; cuando se ve todo esto y hay que
retirarse ante la impotencia para socorrer el infortunio inmerecido, vibrando
los oídos y angustiado el corazón con los gritos de dolor en torno de
uno, sólo el bendito conocimiento de Karma impide maldecir de la vida y de
los hombres …".
Ahora bien, lo anterior nos puede llevar a pensar que como
en cada nueva encarnación el Ego o Individualidad (véase La constitución septenaria del ser humano) sufre u obtiene
recompensa por los actos, pensamientos y palabras de previas existencias, que únicamente
tenemos que aceptarlo como destino inmutable es un error. Encontramos
entre los textos de la Teosofía original información importante al respecto que
a continuación se expone:
Del artículo titulado “Aforismos sobre el Karma”, de W. Q.
Judge (publicado originalmente en "The Path", Vol. II, de marzo de
1893, págs. 366–369 y que se puede consultar AQUÍ en español), queremos destacar
los siguientes extractos:
“(12) Las causas Kármicas ya puestas en movimiento deben ser
dejadas a su propio impulso hasta ser agotadas, pero esto no le da lugar al
hombre a negarse a ayudar a sus semejantes o a todo ser sensible.
(13) Los efectos pueden ser contrarrestados o mitigados
por los pensamientos y actos de uno mismo o de otros, y entonces los
efectos resultantes representan la combinación e interacción del número total
de las causas implicadas en producir estos efectos.
(27) Las medidas adoptadas por un Ego para reprimir una
tendencia, eliminar defectos y contrarrestar por medio de la creación de causas
diferentes, alterarán la influencia de la tendencia Kármica y reducirán su
influencia de acuerdo con la fortaleza o debilidad de los esfuerzos
empleados al implementar las medidas adoptadas.
(28) Ningún ser humano a excepción de un sabio o verdadero
vidente, puede juzgar el Karma de otro. Por lo tanto, mientras que cada uno
recibe lo que le corresponde, las apariencias pueden ser engañosas, y nacer
en la pobreza o con alguna dura prueba puede no ser necesariamente el castigo
por mal Karma, dado que los Egos encarnan continuamente en ambientes pobres en
los que experimentan dificultades y pruebas las cuales son para disciplinar al
Ego dándole como resultado fortaleza, templanza y compasión”.
También encontramos que se trató este tema en las conversaciones
que tuvieron lugar en el seno de la Logia Blavatsky, siendo muy clarificadoras
las explicaciones dadas por la Maestra:
“Señor Old: Pregunta 4. ¿Hasta qué punto la creencia general
del Karma contribuye a aceptar el fatalismo?
Madame Blavatsky: Si eres ignorante ves el fatalismo.
Señora Besant: Sin embargo, la manera en que procede a los
de afuera a veces es fatalismo, supongamos que crees en estos males, ¿por qué
deberías oponerte a ellos?
Madame Blavatsky: Esto es lo que hacen los orientales;
nosotros no, pero los orientales sí.
Señor B. Keightley:
¿Es justo hacerlo?
Madame Blavatsky: No siempre. Cuando se hace como lo efectúa
el musulmán, es malo, siendo fatalismo craso.
Señor B. Keightley: Consideremos los habitantes de Burma,
prácticamente permanecieron pasivamente en el estado de las cosas hasta que
entraron bajo la influencia de Olcott y de usted.
Madame Blavatsky:
Aceptaban las cosas como estaban no a causa del Karma sino de […]
Señor Keightley: Bueno, eso es Karma bajo otra forma. Es una
cuestión importante saber cual es el justo espíritu a desarrollar, a cultivar
en uno mismo en lo referente a la acción de Karma.
Madame Blavatsky: Cumplir con tu deber en este plano, sin
oponerse al Karma, así como diría un cristiano: no patalees ante la
Providencia, hasta cierto punto. Sin embargo cuando ves algún mal {es} tu deber
tratar de evitarlo no sólo para ti mismo (que sería muy poco) sino para todos
los demás.
Señora Besant: E intentar ayudar a los otros para que salgan
de ahí.
Madame Blavatsky: Sí, más que ayudar a ti mismo, ayuda a
los demás.
Señor Burrows: ¿No es la verdadera solución que debería
separar “el mal” de la humanidad?
Señor B. Keightley: Este es el asunto: antes de los últimos
25 años, generalmente hablando, la población de la India se dejó someter al
gobierno y al dominio europeo, pero ahora está tratando de despertar de esta
apatía, reorganizándose y dando comienzo a una nueva corriente de actividad en
la cual la Sociedad Teosófica ha contribuido mucho. Están reaccionando e
intentan hacer lo mejor para reaccionar contra la condición en la que su
historia pasada en el Karma los condujo. ¿Es esto justo o no?
Madame Blavatsky: Sí, lo es,
porque una vida de inacción es peor que una vida de acción.
Señor B. Keightley: Si un ser humano siente el impulso
dentro de sí, es una parte de la ley que está operando a través de él.
Señor Old: Es como la definición de Bailey, el libre
albedrío en el ser humano es “la necesidad en acción”.
Madame Blavatsky: Individualmente existe el libre
albedrío, pero si lo consideras desde el punto de vista colectivo, no existe;
ya que opera sólo con las personalidades. Si hablas de una nación o piensas en
una nación, ¿qué clase de libre albedrío tiene? Es sólo una hoja seca que el
viento hace volar por aquí y por allá. No tenemos el derecho de sentarnos y no
hacer nada. Estamos obligados a ser colaboradores con la Naturaleza. De lo
contrario, como se dice en el Apocalipsis: “La Naturaleza te vomitará de la
boca.” 186 186 [Apocalipsis 3:16: ―como eres tibio […] te vomitaré
de mi boca.]
Señor B. Keightley: La ley del progreso es igualmente parte
de la ley de Karma. Lo que el Karma enseña no es el estar sentado, aceptando
las cosas como son, aunque no deberías rechazarlas, sin embargo, deberías hacer
todo lo más bien posible, sin el sentimiento de amargo resentimiento.
Señor Burrows: Si tratamos de alterarlas ahora, será mejor
en el futuro. No es egoísmo.
Señor B. Keightley: También eso produce el mal.
Señora Besant: Así, en verdad, te esfuerzas por combatir el
mal.
Señor B. Keightley: Sí, sin resentimiento.
Señor Burrows: Este es un punto muy importante porque la
tendencia, ahora, es la de enfadarse y amargarse.
Señor Sneyd: ¿Qué dices del libre albedrío? ¿Cómo se puede
probar que existe, cuando todo es el resultado de causa y efecto? (No digo que
sea exactamente así). Bueno, puedo captar una cosa: supongo que el individuo es
la causa.
Señor B. Keightley: Sí, la causa primaria. Las condiciones
en las cuales opera, el Karma, por decirlo así, que está resolviéndose. Como un
individuo él es una causa.
Señor Burrows: ¿Sería correcto decir que podemos crear,
realmente, causas nuevas?
Madame Blavatsky: Seguramente.
Cada uno de ustedes crea causas nuevas durante todo el día. Aquí entra en juego
el libre albedrío, porque, si no existiera, no crearíamos causas y estaríamos
simplemente sujetos al látigo de esta ley.
Señor B. Keightley: Bajo los golpes de la ley.
Señor Gardner: Los resultados del Karma pasado. Si las
acciones ocurren por accidente, son el resultado del Karma pasado.
Madame Blavatsky: Los accidentes son las comas y los punto y
coma. Esto es todo lo que son.
Señor B. Keightley: Sí, los accidentes son la puntuación de
la vida.
Señor Old: Las cosas de las cuales elaboramos las teorías.
Madame Blavatsky: Los accidentes no son cosas preordenadas,
por favor.
Señor Old: Así nos extendemos al tema de la muerte.
Madame Blavatsky: Por eso decimos que somos nuestros
verdugos, compensadores y salvadores”.